- El director-gerente de AGACA, Carlos Ares, reclama un tratamiento diferenciado para los proyectos cooperativos, ya que el apoyo público a estas entidades puede beneficiar a cientos o miles de explotaciones y contribuye a la competitividad del sector lácteo gallego.
- AGACA defiende una mayor presencia de las cooperativas en la transformación y comercialización para reforzar la capacidad de negociación de las ganaderías y conseguir que una mayor parte del valor generado quede en las manos de las personas productoras.
- AGACA advierte de que la Ley de la cadena alimentaria no garantiza por sí sola la rentabilidad de las explotaciones ni corrige la desigualdad negociadora frente a la industria.
A Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (AGACA) reclamó hoy en el Parlamento de Galicia un tratamiento diferenciado para los proyectos cooperativos en las políticas de apoyo al sector lácteo, teniendo en cuenta que los recursos destinados a estas entidades benefician la numerosas explotaciones y contribuyen a mejorar su competitividad y capacidad de negociación.
O director-xerente de AGACA, Carlos Ares, trasladó esta propuesta durante su comparecencia en la Comisión no Permanente Especial de Estudio sobre los Factores que Influyen sobre el Precio de la Leche en Galicia y la Dificultad de Aplicación Práctica de la Normativa en Contratación Alimentaria en el Sector de la Leche.
Ares centró su intervención en la importancia del cooperativismo para el funcionamiento del sector lácteo gallego y en la necesidad de fortalecer la posición de las cooperativas en el mercado. En su opinión, Galicia realizó durante décadas un importante esfuerzo para modernizar las explotaciones, mejorar la calidad de la leche e incrementar la producción, pero no avanzó en la misma medida en la transformación y en la comercialización.
«Galicia no puede conformarse con ser líder estatal en producción láctea. Tiene que aspirar a liderar la comercialización, las marcas y la relación con el consumidor», defendió.
El apoyo público a las cooperativas beneficia a cientos de explotaciones
El director-gerente recordó que las cooperativas lácteas son empresas propiedad de las personas ganaderas, que participan en su control y en sus decisiones. A diferencia de otras sociedades mercantiles, los beneficios se distribuyen entre las personas socias en función de la actividad realizada con la cooperativa, mientras que otra parte de los resultados se destina a reservas, formación y actuaciones de interés social.
Por estas características, AGACA defiende que las cooperativas reciban un tratamiento diferenciado por parte de las administraciones y un apoyo específico a sus proyectos. Ares explicó que, mientras una ayuda concedida a una empresa individual beneficia directamente su actividad, los recursos destinados a una cooperativa pueden repercutir en cientos o miles de personas socias.
Esta apuesta por el cooperativismo resulta especialmente importante en el sector lácteo por tres razones: permite que las personas productoras participen en mayor medida del valor generado por la comercialización, contribuye a organizar mejor el sector y a darle estabilidad frente a las oscilaciones del mercado, y favorece que una actividad fundamental para la economía gallega genere más riqueza en el propio territorio.
En este sentido, Ares reclamó un apoyo institucional decidido a los proyectos cooperativos que permitan captar una mayor parte del valor de la leche para las explotaciones ganaderas.
Ares destacó que las cooperativas comercializan más del 50% de los piensos destinados a la alimentación de las vacas de leche de Galicia, suministran más del 35% de los fertilizantes empleados en las explotaciones y más del 40% de otros productos de uso habitual, como plásticos para silos o productos de limpieza.
A esta actividad se suma una amplia oferta de servicios: maquinaria compartida, asesoramiento veterinario y agronómico, control de la calidad de la leche y apoyo técnico a la gestión de las granjas, entre otros.
Estos servicios permiten a las explotaciones acceder a productos, medios técnicos y maquinaria a precios competitivos, reducir costes y mejorar la eficiencia productiva. También son especialmente importantes para las granjas de menor dimensión, que difícilmente podrían asumir individualmente determinadas inversiones.
AGACA considera que esta red de servicios es una de las principales fortalezas del sector lácteo gallego y contribuye a la capacidad de las explotaciones para adaptarse a los cambios, mantener su competitividad y afrontar nuevas inversiones.
El peso de las cooperativas en la producción contrasta con su escasa presencia en la transformación
Frente a su destacada presencia en los servicios a las explotaciones, AGACA advirtió de que el cooperativismo gallego aún tiene una participación reducida en la transformación industrial de la leche.
Según los datos presentados en la comisión, entre el 25% y el 30% de la leche gallega es producida por explotaciones socias de cooperativas y negociada por estas entidades bajo encargo de las personas ganaderas. Sin embargo, las cooperativas que actúan como primeras compradoras comercializan directamente entre el 15% y el 17% de la producción, mientras que solo entre el 5% y el 7% de la leche gallega es transformada por cooperativas o empresas de su propiedad.
Esta situación contrasta con la de otros territorios. En España, alrededor del 40% de la leche adquirida a las explotaciones es comprada por cooperativas primeras compradoras, un porcentaje muy superior al gallego. En comunidades como Asturias, Andalucía o el País Vasco, el cooperativismo tiene una presencia especialmente relevante en el mercado lácteo.
A modo de ejemplo, en Galicia, CLUN y AIRA recogen conjuntamente alrededor del 8% de la leche producida en la comunidad. Si se suman Lemos, Cobideza y la Agraria Comarcal de Ordes (ACO), estas cinco cooperativas concentran aproximadamente el 95% de la leche recogida por las cooperativas gallegas, pero solo representan alrededor del 16% de la producción total de Galicia.
Para AGACA, esta dimensión resulta insuficiente para ejercer una influencia decisiva sobre los precios. Ares también recordó que, a pesar de las sucesivas crisis lácteas, las cooperativas siempre pagaron la leche entregada por las explotaciones socias, frente a los impagos registrados por otros operadores del mercado.
Más industria cooperativa para que el valor de la leche quede en Galicia
Ares recordó que en Galicia se transforma hasta el 75% de la leche producida en la comunidad, pero que la participación de las cooperativas en esta actividad sigue siendo muy reducida. De este modo, buena parte de la capacidad industrial y de las decisiones comerciales permanecen en manos de empresas ajenas a la propiedad de las personas ganaderas.
Según explicó, producir leche de calidad ya no basta para garantizar la rentabilidad de las granjas. El valor añadido también se genera mediante la transformación, la distribución, el desarrollo de marcas y la relación directa con el consumidor.
Por ello, AGACA considera necesario impulsar empresas transformadoras de propiedad cooperativa, con capacidad para competir en el mercado y tomar sus decisiones estratégicas en Galicia, teniendo en cuenta los intereses de las explotaciones ganaderas.
Durante la comparecencia, Ares presentó distintos ejemplos de iniciativas que avanzan en esta dirección.
Entre ellas, destacó la actividad de CLUN y Acolact, vinculada a la elaboración de productos lácteos en Caldas de Reis, y el proyecto CoRural, impulsado mediante una alianza entre CLUN y Leche Celta para reunir capacidades productivas, industriales y comerciales.
También se refirió a los proyectos de AIRA, como Dairylact, dedicada a la valorización de derivados del suero lácteo, y a la alianza con García Baquero para impulsar la producción de quesos en Galicia.
Otros ejemplos mencionados fueron la actividad de Lemos, Coreber y Celega, que comercializan conjuntamente unos 500 000 litros de leche diarios, y la experiencia de la Cooperativa Agraria Provincial de A Coruña con la marca Bico de Xeado, que demuestra las posibilidades de diferenciación y creación de productos de mayor valor añadido.
AGACA puso también en valor el trabajo de otras cooperativas, tanto en la comercialización de la leche como en la prestación de servicios a las explotaciones, e insistió en que el desarrollo industrial debe acompañarse del fortalecimiento de esta red cooperativa.
El objetivo, según expuso Ares, no es sustituir la industria láctea existente, sino conseguir que las empresas propiedad de las personas ganaderas tengan más capacidad para participar en las decisiones del mercado, captar valor y responder a las situaciones de excedentes o de caída de los precios.
La Ley de la cadena alimentaria no garantiza precios rentables a las explotaciones
AGACA comparte los objetivos de la Ley de la cadena alimentaria, que busca mejorar la transparencia de las relaciones comerciales, combatir las prácticas abusivas y evitar las compras por debajo de los costes de producción. Con todo, considera que su aplicación presenta dificultades que limitan la eficacia de estas medidas.
Ares advirtió de que las personas ganaderas no negocian en igualdad de condiciones con la industria y con la gran distribución, ya que necesitan dar salida a una producción diaria que no pueden almacenar indefinidamente.
Esta dependencia dificulta también la denuncia de posibles incumplimientos. Según expuso, una explotación puede verse obligada a aceptar determinadas condiciones contractuales y comprobar posteriormente que el importe finalmente percibido no cubre sus costes de producción, sin disponer de una alternativa comercial real.
Para AGACA, la normativa es una herramienta necesaria, pero la verdadera mejora de la posición negociadora de las ganaderías requiere que participen en el mercado a través de empresas propias con suficiente capacidad comercial e industrial.
En este sentido, Ares reclamó una mayor implicación de las administraciones en el fortalecimiento del cooperativismo, más allá de las declaraciones de apoyo al sector.
Las prioridades de AGACA para el futuro del sector
En las conclusiones de su comparecencia, AGACA insistió en que las cooperativas deben seguir ampliando los servicios que prestan a las explotaciones y avanzar en la transformación industrial, sin descuidar retos como la digitalización, la adaptación ambiental, la incorporación de mujeres y el relevo generacional.
Ares también señaló la importancia de mejorar la productividad y la competitividad de las granjas, para lo cual consideró necesario contar con más superficie agraria destinada a la producción de forrajes. En este ámbito, trasladó la necesidad de incorporar otras 120 000 hectáreas al sector lácteo gallego.
Asimismo, propuso estudiar iniciativas industriales que permitan gestionar mejor los excedentes de leche en períodos de sobreproducción y contribuir a la estabilidad del mercado.
AGACA defiende que el fortalecimiento del cooperativismo beneficia no solo a las explotaciones socias, sino también al conjunto del sector. Como referencia, Ares señaló que comunidades autónomas con una mayor presencia de cooperativas en la transformación y comercialización, como Asturias, Andalucía o el País Vasco, registraron históricamente precios medios de la leche superiores a los de Galicia.
Para AGACA, reforzar la presencia de las cooperativas en la transformación y comercialización de la leche es una condición necesaria para mejorar la capacidad de negociación de las ganaderías y dar estabilidad al sector. La organización defiende que una mayor participación de las empresas propiedad de las personas productoras permitiría que una parte más importante del valor generado por la leche se quedara en Galicia y contribuyera a la viabilidad de las explotaciones, al relevo generacional y al futuro del medio rural.

