La Unión de Cooperativas AGACA se solidariza con las manifestaciones y tractoradas de los productores agrícolas y ganaderos de Galicia, España y Europa, que muestran la situación de insostenibilidad presente y futura que se va a llevar por delante al sector agrícola y ganadero. En este punto, consideramos importante que la Comisión Europea, el Gobierno de España y la Xunta de Galicia garanticen siempre la libre circulación de mercancías y protejan el mercado europeo de actos vandálicos que se produzcan en fronteras (francesa y portuguesa) y que pueden destruir producciones españolas y gallegas con destino al resto de la UE.
Las actuales movilizaciones son el resultado de la absoluta frustración de una gran parte del sector y de la falta de diálogo: ni la Comisión Europea, ni el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en España, encargado de gran parte del desarrollo de las políticas que penden del Pacto Verde y que afectan a la producción (energía, medio ambiente y agua), recibieron a los representantes del sector agrario en los últimos 5 años, ni debatieron el cambio de un modelo productivo complejo que debe ser aplicado por los agricultores y ganaderos. Se limitaron a poner unos objetivos ambiciosos, sin estudios de impacto y sin conocimiento de la realidad productiva ni de los mercados, sin evidencia científica, sin proponer los medios necesarios para conseguirlos y sin establecer un ritmo de progresión coherente y factible.
La Unión de Cooperativas AGACA exige un diálogo inmediato al más alto nivel, en la UE y en España, para abordar de manera coherente y con tiempo, el cambio de modelo productivo porque sin rentabilidad, sin personas y sin actividad económica en las comarcas rurales no se conseguirá una sostenibilidad de ningún tipo.
Además, la nueva PAC, con menos presupuesto y ayudas, exige la adopción de medidas medioambientales, de bienestar animal y una burocracia inabordable que los productores no pueden implantar a corto plazo, especialmente cuando están sufriendo el impacto del cambio climático y de sequías, tienen un coste muy elevado y deben revisarse y adaptarse. Mientras tanto, los enfoques colectivos y la apuesta por la innovación fueron postergados.
El mercado y los consumidores no remuneran, ni remunerarán, los esfuerzos por alcanzar una mayor sostenibilidad medioambiental. Existe una clara incoherencia entre los estrictos requisitos exigidos a toda la producción europea frente a las importaciones de terceros países que provocan una desigualdad competitiva. El resultado es una cadena agroalimentaria sin valor y unos productores sin rentabilidad, sin relevo generacional y abocados al abandono, con consecuencias en medio ambiente y en el territorio, ya visibles en la Galicia y en la España vaciada.
Desconocimiento del sector
El sector agrario y ganadero de la UE tiene un problema muy serio y profundizo con la mala imagen de la agricultura y ganadería difundida por ciertas élites sociales y por grupos de opinión desconocedores absolutos de la realidad productiva. Esta situación social, unida a una pésima rentabilidad productiva, provoca que no exista relevo generacional. La entrada en vigor de normas absurdas acelera el abandono de la producción y del medio agrario y natural con gravísimas consecuencias futuras que la élite social y política dirigente no estudia ni es capaz de imaginarse.
La agricultura y la ganadería son el motor de la UE, ninguna solución pasará por destruirlas, sino por reforzarlas, mejorar su funcionamiento, y dar el valor que se merece a la producción de alimentos europeos. Urge que élites sociales y políticas escuchen la necesidad de investigar para el sector, de invertir en su mejora, de apostar por un futuro económico, social y ambiental mejor. Además, en Galicia los agricultores y ganaderos se enfrentan en este momento a un problema a mayores, con las enfermedades y plagas que atacan brutalmente al ganado y a nuestros cultivos, que aún hace más difícil mirar al futuro con esperanza.



