En el pasado más reciente, se produjeron numerosos acontecimientos que afectaron al sector de vacuno de carne. Por una parte, la crisis de la COVID-19 y la posterior de Ucrania redujeron el consumo y afectaron mucho a la demanda global de este importante alimento en favor de las carnes más baratas (cerdo y pollo). Esto obligó a reclamar importantes ayudas a las administraciones. Además, se desarrolló un significativo debate en el sector para modificar las normas de funcionamiento interno de la IXP Ternera Gallega introduciendo cambios relacionados con la alimentación de los animales acogidos.
Crisis, cambio de normas de la IXP, contracción del comprado, ayudas… Estamos en el momento oportuno para escuchar la opinión de los ganaderos y directivos de las cooperativas ganaderas sobre la situación del sector:
Eladio Sánchez López, miembro del Consejo Rector de Aira y copropietario de la explotación Estacas, en As Nogais (Lugo); Iago Ulla, encargado de logística y comercialización, y Olaia Rocha, gerente y administrativa en Artesáns Gandeiros; Pablo Mosquera, presidente de la cooperativa Rubigal; Antonio del Pueblo, presidente de la cooperativa A Carqueixa, y Juan Pérez, de Agromer, explotación socia de la cooperativa Lemos y que comercializa a través de Artesáns Gandeiros.
Cooperación Galega (C.G.): ¿Cómo valoran el funcionamiento de las cooperativas en el sector de vacuno de carne? ¿Los socios se comprometen con proyectos de comercialización en común?
Eladio Sánchez considera que «las cooperativas son una herramienta fundamental para la comercialización de la carne», aunque deben ir acompasadas en su actualización segundo evolucionan los hábitos de consumo.
Eladio lamenta que a pesar de que «los socios son los dueños de las cooperativas y deben tener un compromiso del 100 %», en la realidad no se da este compromiso, algo esencial para que los proyectos vayan adelante y las cooperativas puedan mejorar en su «trabajo, esfuerzo, información y cercanía» con la base social.
El mismo calificativo, «fundamental», emplean Olaia Rocha y Iago Ulla a la hora de valorar el papel de las cooperativas, en concreto, en la fase de comercialización de los productos de los socios y socias: «No se entiende el mundo rural sin la contribución, tanto económica como de capital humano ligadas al territorio y al entorno», aseguran.
Artesáns Gandeiros se encarga de la comercialización de las explotaciones de la base social como un servicio más a las cooperativas; en este punto, reconocen que, al emplear este servicio, las socias y socios «están comprometidos y comercializan habitualmente, ya sea Ternera Gallega Suprema, Ternera Gallega, animales sin marcar, vacas de desvieje o cebadas y toros».
Desde Artesanos insisten en la importancia de comercializar en conjunto por la ventaja que supone negociar los precios partiendo de volúmenes importantes.
Pablo Mosquera reflexiona sobre la necesidad del compromiso por parte de las personas socias: «La mayoría de los ganaderos se hacen socios en las cooperativas en momentos de dificultad para comercializar las canales; la cooperativa tiene que ser capaz de hacerles ver a sus socios que el precio de comercialización a lo largo del año es mejor que por fuera de la cooperativa, aun que en el momento de mayor demanda no se tenga el precio más alto del comprado. Esta circunstancia, por desgracia, no siempre se consigue».
El presidente de Rubigal insta a las cooperativas a implicarse con el socio: « Para que el socio se comprometa con la cooperativa, es necesario que se sienta importante dentro de ella, que vea transparencia y regularidad en el la dice a día y que en el transcurso del año se le comercialicen la totalidad de los terneros sin trabas».
Por otra parte, basa el éxito de las cooperativas en una negociación favorable, «manteniendo costes de logística fijos de transporte el más bajos posible».
Antonio del Pueblo reflexiona desde su experiencia vinculada a la cooperativa A Carqueixa, de la que es presidente, en positivo: «Desde que comenzamos con la web vendiendo solo lotes de todo un poco para garantizar la salida de las canales (filetes, hamburguesas, carne para asar, chuletas…) hasta hoy, que tenemos comida elaborada y dos carnicerías en la plaza de abastos de Lugo y somos proveedores de Inditex, siempre conseguimos estar por encima de mercado y, lo más importante, damos la confianza de que las canales pesan lo que tienen que pesar. Esto solo fue posible gracias a que hicimos un gran trabajo para crear nuestra marca y a la implicación de los socios en este proyecto».
Juan Pérez destaca la importancia de las cooperativas de comercialización de ganado para garantizar la venta y mantener los precios, especialmente para explotaciones pequeñas y dispersas. Afirma que un mayor compromiso de los ganaderos con las cooperativas aumentaría su poder de negociación.
Así, recuerda: «En 2008, las cooperativas, a través de Artesáns Gandeiros, crearon una sala de despiece en colaboración con un matadero para cerrar el ciclo de comercialización de Ternera Gallega Suprema (TGS) producida por sus socios. Inicialmente, el proyecto tuvo éxito, llegando a comercializar 14 000 animales en 2014, y convirtiéndose en el principal operador de Ternera Gallega, marcando los precios en el campo.
No obstante, a partir de 2016, operadores competidores iniciaron una estrategia para recuperar mercado, bajando los precios de lana carne de TGS a los clientes y ofreciendo la lanas distribuidoras plazos de cobro más anchos (hasta 120 días), que las cooperativas en el podían asumir. Esta maniobra provocó una pérdida significativa de mercado para lanas cooperativas en lanas grandes distribuidoras.
Debido la lana pérdida de volumen de comercialización y la lanas altas inversiones realizadas en lana sala de despiece, lanas cooperativas se enfrentaron a problemas de liquidez, llevando al cierre definitivo de lana sala a finales de 2017. Las cooperativas perdieron fuerza ante los mataderos, quedando limitadas la lana gestión y recogida de él ganado sin poder influir significativamente en los precios, con un volumen de manejo inferior al de 2014».
C.G.: La IGP Ternera Gallega experimentó ciertos cambios que introducen elementos más restrictivos a la hora de alcanzar a certificación de las canales. ¿Cómo repercutirá esto en los mercados?
«Para producir una carne de altísima calidad, Ternera Gallega Suprema, los cambios, aunque no nos gusten, son necesarios. Todo lo que sea bienestar animal y una buena alimentación es importante para la calidad de las carnes», afirma Eladio Sánchez.
Similar opinión profesan los representantes de Artesáns Gandeiros: «En determinadas ocasiones (adaptación a nuevos requisitos legales, búsqueda de mayor diferenciación por saturación del comprado, tendencias del consumidor etc.), los pliegos de condiciones adoptan nuevos requisitos más estrictos que, en un primero momento, pueden suponer dificultades (por coyunturas especiales, necesidad de inversiones etc.).
Hay que tratar de verlo como una nueva oportunidad de negocio, ya que generalmente siguen las tendencias actuales y será lo que defina el futuro de la IXP. El aconsejable es buscar asesoramiento y adoptar programas que permitan la adaptación paulatina de requisitos».
Pablo Mosquera considera que los cambios apenas van a tener incidencia en los comprados y «cuando se dan, es porque realmente son necesarios».
En relación con la IGP, el presidente de A Carqueixa dice sentirse escéptico: «Estoy cansado de hablar con consumidores y ninguno sabe la diferencia entre Suprema (ganadería tradicional como la nuestra) y Ternera Gallega (cebaderos). A lo mejor el problema está en el origen y los cebaderos no deberían estar en la IXP».
Juan Pérez expresa cierto desacuerdo con las nuevas condiciones de producción y comercialización de la IGP Ternera Gallega, que obligan al estabulado de los animales para la calidad Suprema. Argumenta que es posible obtener carne de alta calidad con pastoreo extensivo y aportación de concentrados, reduciendo costes.
También cuestiona decisiones previas de la IGP que rebajaron los límites de engrase, resultando en clasificaciones inadecuadas. Señala que cada explotación debe adaptarse a su entorno y que la calidad debería evaluarse en el matadero, no por el método de acabado: «En mi opinión, la diferencia entre que un animal sea clasificado cómo Suprema o no debe ser en el matadero, una vez sacrificado y viendo directamente la canal (color, engrase, dureza…); no se puede discriminar el ganado en función solamente de que el tipo de acabado sea al aire libre o estabulado, ya que se pueden conseguir canales de calidad sin ser estabuladas».
C.G.: ¿Cómo se ve la evolución de los mercados desde las crisis del coronavirus y Ucrania?
Para Eladio Sánchez, la complejidad de las circunstancias geopolíticas y sanitarias provocó unas subidas de costes productivos imposibles de afrontar sin ayudas públicas. Por otra parte, la línea estable y ligeramente ascendente de estos últimos meses está comenzando a bajar provocada por un mayor consumo de carnes más baratas y el incremento de los costes de la vida, señala.
En Artesáns consideran que, a pesar de producirse «cierta inquietud porque los mercados no fueran capaces de asumir el alza de precios de venta tras los efectos de la pandemia», la evolución fue positiva. Sin embargo, la tendencia al alza en los precios de las materias primas de alimentación animal implicó otra subida de costes de producción que deriva en una necesaria reformulación de la gestión de las ganaderías.
«Estamos viviendo momentos de incertidumbre, por lo que debemos acostumbrarnos a la gestión y al establecimiento de planes de contingencia ante imprevistos», advierten.
Pablo Mosquera aprecia una bajada en la demanda de la carne de vacuno junto con una oferta también en descenso, provocada por el drástico descenso del número de explotaciones, sustentado por tres claves: una subida de precios de venta insuficiente, una subida «desorbitada» de los precios de los concentrados, a causa de la guerra de Ucrania, y una mano de obra «escasa y poco profesional».
La visión del presidente de A Carqueixa se apoya en la trayectoria de la cooperativa y es algo más positiva: «Nosotros hoy estamos en una media sobre los seis euros al año, comercializamos el 75 % de forma directa y estamos consiguiendo repercutirla a los socios y socias. Tenemos que ahondar e ir alcanzando más precio poco a poco y más estable. Me gustaría llegar al día de tener un contrato anual y por encima de los seis euros. En eso trabajamos».
Para el propietario de Agromer: «La situación comenzó a mejorar a finales del año 2022 y sobre todo en el 2023, con una subida importante del precio de la carne, pero, a finales de 2023, los precios comenzaron a bajar, lo que sigue sucediendo actualmente, acompañado de una reducción en el consumo posiblemente debida al alto precio de la carne en el supermercado.
Es importante destacar que esta bajada de precios coincidió con el anuncio de una ayuda de 200 € por becerro de Suprema por parte de la Consellería de Medio Rural, que aún no fue pagada. Los grandes operadores aprovecharon esta oportunidad para rebajar el precio de la carne a los ganaderos, pero no a los consumidores, que siguen pagando precios altos.
En la actualidad, los precios están bastante por debajo de los alcanzados a mediados de 2023, mientras que los costes de producción, aunque algo rebajados, siguen siendo altos, no compensando la caída del precio de la carne».
C.G.: ¿Cuáles son as claves para asegurar o futuro das ganderías de vacún e das cooperativas?
«El momento es muy delicado y, como no se meta mano, no va a quedar nada». Así de contundente se muestra Eladio Sánchez, quien sugiere: «[Se puede] comenzar por fijar población en el rural, con ayudas, cubriendo costes de producción. Las ganaderías tienen que ser empresas donde se gane dinero porque hacemos una gran labor ajardinando el territorio para que no haya incendios y, a parte de producir alimentos de altísima calidad, mantenemos el territorio vivo, limpio y activo.
Las cooperativas deben seguir trabajando, proporcionando alimentos de calidad para el ganado, comercializando nuestros productos, ofreciéndonos asesoramiento, y continuar cerca de los socios dando todos los servicios».
La clave para Artesáns está en la necesidad de «profesionalización del sector, de incorporación de las ganaderías en ADS, de controles reproductivos que superen la estacionalidad, en este caso de Ternera Gallega Suprema, y de fomentar el asociacionismo vinculado a organizaciones cooperativas y centrales de compra para mejorar la capacidad de compra y negociación en las ventas».
Para luchar contra la despoblación del medio rural y favorecer el relevo generacional sugieren mejorar los sistemas tecnológicos para facilitar el manejo y adoptar sistemas de certificación que acrediten el bueno hacer de las ganaderías en cuanto a bienestar animal y cuidado del medio ambiente.
El futuro del sector «es oscuro, por no decir negro», asegura Pablo Mosquera constatando que las explotaciones tradicionales no suelen tener relevo generacional y las granjas de mayor dimensión encuentran múltiples obstáculos: «Se están encontrando con muchas trabas a la hora de ser competitivos (trámites administrativos, lobo, plagas…). Todas estas trabas redundan en aumentar los efectivos al contado de obra; sin embargo, la mano de obra de las explotaciones a día de hoy está cansada, mayor y desmoralizada, con lo que los ganaderos están en una situación contemplativa, sin hacer grandes inversiones, porque, al ver que las exigencias siguen yendo a más, cierran».
El presidente de Rubigal solo concibe una circunstancia para que las explotaciones de carne tengan continuidad: «Que la cría de animales para carne sea un negocio rentable, que un hijo o hija vea más futuro en seguir con la empresa de sus padres, o de su familia, que en trabajar en otro lado […] A día de hoy, la gente que nos dedicamos a la carne, lo hacemos por vocación a los animales, por el apego a la tierra y al trabajo de nuestros antepasados, pero no por el rendimiento del negocio. Si esta situación no se revierte, las nuevas generaciones tendrán mejores oportunidades de trabajo en otros sectores».
Todo es una cadena, por lo que, concluye, pesimista: «Lógicamente, sin explotaciones de vacuno de carne, las cooperativas que se dediquen a la comercialización de los terneros también están abocadas al cierre».
Segundo Antonio del Pueblo, la clave pasa por «más cooperativismo y más orgullo de ser ganaderos», aunque reconoce que la situación no es fácil: «Vamos hacia menos granjas y más concentradas. Nosotros estamos diseñando un plan de la mano de la Fundación Daniel y Nina Carasso para implementar medidas que garanticen el relevo generacional».
Creada en 2010 y afiliada a la Fondation de France, esta Fundación se enfoca en la Alimentación Sostenible y Arte Ciudadano. En Francia y España, apoya proyectos proporcionando subvenciones, inversiones de impacto social y recursos humanos, además de diseñar y desarrollar programas y eventos. Promueve la innovación social y la cooperación.
Es muy difícil dar una respuesta la esta cuestión, indica Juan Pérez: «Lo fundamental para que haya futuro en las ganaderías es que sean rentables. La forma de lograrlo es compleja, pero lo que claro está, por una parte, es que el precio que reciben los ganaderos por producir alimentos de calidad tiene que ser suficiente para poder vivir de la actividad y que sea atractiva para nuevos ganaderos.
Por otro lado, tan importante sería que las explotaciones puedan disponer de suficiente base territorial para su ganado, como que las administraciones promuevan el acceso de los ganaderos a la tierra».




