Los agricultores y ganaderos de la Unión Europea (UE) lograron algunas promesas y propuestas de mejora en las políticas agrarias, mientras siguen aspirando a concesiones básicas, sensatas y necesarias para encaminar el sector primario hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental. Los daños causados por una élite social que ignora y infantiliza al campo imponiendo políticas absurdas y lejanas de la realidad no se corrigen en días, y los efectos de las lamentables decisiones seguiremos viéndolos en los próximos meses hasta que se modifiquen las normas.
Después de varias semanas de protestas, la UE promete medidas y cesiones que están sin aprobar «oficialmente», son promesas. Hay un compromiso institucional de revisar y mejorar la llamada Condicionalidad Reforzada que impulsa la Política Agraria Común (PAC). Nos preocupa especialmente la difícil aplicación en Galicia de los ecorregímenes de la PAC. Esperamos alguna pequeña mejora, que ayude a elevar el índice extremadamente bajo de solicitudes de la ayuda vinculada con los ecorregímenes en Galicia de la campaña 2023.
A UE monta un «Gran Hermano» con el
sector primario para gozo de la élite social
que infantiliza la actividad agraria y
ganadera.
No obstante, no queda claro que se vaya a abordar el arreglo de las normas de mayor crispación en el sector, y son las que complementan la PAC y el Pacto Verde Europeo, comenzando por el Cuaderno Digital, en el que la UE no ha previsto tener en cuenta la brecha digital de los agricultores y ganaderos de mayor edad, a quienes puede expulsar del sector productivo. La UE monta un «Grano Hermano» con el sector primario para gozo de la élite social que infantiliza la actividad agraria y ganadera.
Otras normas, como la de ordenación de explotaciones de bovino, expulsan a cientos de pequeños productores lácteos del sector por no tener acceso al bienestar animal. Pequeñas explotaciones ganaderas, muchas de ellas en producción de leche en pastoreo, tienen ahora una loseta política con durísima repercusión económica y comercial, ya que las cuadras emparrilladas no cumplen con el bienestar animal, según indican. Obligar a hacer obras en instalaciones ganaderas va contra cualquier principio básico para reducir la huella de carbono, y hacer obras en establos de ganado que fueron subvencionadas en su momento va contra lo sentido común.
La prohibición de los patios de descanso, los suelos en parrillas en los pequeños cebaderos forman parte del destrozo. Los deberes vinculados con la normativa de nutrición de suelos, o con el veterinario de explotación, contienen aspectos complejos.
Hay promesas de control de las importaciones y de defender su reciprocidad en el uso de fitosanitarios y zoosanitarios en la producción de alimentos. Sin embargo, nunca se igualarán los requisitos impuestos a los agricultores y ganaderos de la UE. Queda mucho camino para alcanzar el sentido común en la aplicación de la sostenibilidad ambiental sin cargarse la económica y social.
Desde las cooperativas estaremos siempre del lado de los socios apoyando a los agricultores y ganaderos. También las administraciones que están más cerca de los agricultores y ganaderos deben facilitar y acompañar la actividad agrícola y ganadera: ayuntamientos, diputaciones consellerías. Menos burocracia, simplificación de trámites, precios justos a los alimentos, menos presión de la fauna salvaje, más cooperación y más adaptación a la realidad económica y social son posibles si todos colaboramos.




