En el marco de la jornada «Desperdicio cero. Sostenibilidad y soberanía alimentaria» organizada por la Unión de Consumidores de Galicia el 18 de junio en Santiago de Compostela, tuvo lugar una mesa redonda en la que Higinio Mougán, gerente de Asociación Gallega de Cooperativas Agroalimentarias (AGACA), expuso la visión de las cooperativas ante la nueva ley de desperdicio alimentario, en proceso de elaboración, y el impacto que puede generar en el sector agroalimentario cuando se implante.
Ana Díaz, subdirectora general de Calidad y Sostenibilidad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación identificó las principales características del proyecto de ley haciendo énfasis en la jerarquía de prioridades de los agentes de la cadena alimentaria a la hora de actuar ante lo desperdicio alimentario.
Mougán señaló que, aunque la ley tiene objetivos loables, es crucial que sea flexible e idónea a las realidades del sector. En este sentido, dejó claro el desacuerdo de las cooperativas con algunos puntos de la ley como, entre otros, la jerarquía que establece el borrador, donde la prevención debería figurar en primer lugar, seguida de medios y recursos para gestionar el desperdicio y dejar fuera de la ecuación a las microempresas agroalimentarias, con mucha más razón ante la sorpresa derivada de la excepción de la aplicación de la ley y de la donación que marca el borrador (prioridad 1) a la distribución con superficies menores o iguales a 1300 m2: «Lo que, estimamos, puede suponer que más del 90 % de los establecimientos comerciales de la distribución, en Galicia, queden fuera de la aplicación de la ley».
Desigualdad para las cooperativas y pymes
«Cinco grandes grupos de alimentación dictan que desayunamos y comemos todos los días, frente a 30 000 empresas agroalimentarias que entran dentro de la normativa de la ley», afirmó Mougán, indicando que la legislación afecta desproporcionadamente a los pequeños productores. Añadió que la ley, tal como está diseñada, podría tener consecuencias negativas para algunos segmentos del sector agrícola: «Planificación sí, pero me huelo que hay una parte que va a perder».
Algunos enfoques están hechos desde despachos y les falta pisar tierra y saber lo que hay debajo.
En relación con el Proyecto de ley sobre desperdicio alimentario, Mougán expresó su apoyo al objetivo de la ley pero resaltó la necesidad de una jerarquía de prioridades que sitúe la prevención en primer lugar, y medidas que no impongan cargas adicionales a los productores: «Algunos enfoques están hechos desde despachos y les falta pisar tierra y saber lo que hay debajo», declaró, subrayando la necesidad de un entendimiento más profundo de la realidad del sector.
Donaciones
El directivo recordó que los agricultores y ganaderos llevan años trabajando en la maximización de la eficiencia y el aprovechamiento de recursos, utilizando tanto la tecnología moderna como las tradiciones culinarias que valoran el uso completo de los alimentos. Mougán explicó que esta filosofía permitió a las cooperativas colaborar eficazmente en iniciativas para reducir el desperdicio de alimentos. Un ejemplo de eso es la colaboración con AEIGA (Asociación de Empresas de Inserción de Galicia), con la que se pretende promover acciones de sensibilización, formación y concienciación, así como oportunidades de negocio.
La administración debe aclarar como se pone en marcha el proceso de donación de esos productos que no gustan a la distribución ni, probablemente, al consumidor. Necesitamos infraestructura, medios, logística… para poder donar, por ejemplo.
Mougán también destacó la necesidad de claridad en la implementación de la ley, especialmente en lo que respecta a las donaciones. «La administración debe aclarar cómo se pone en marcha el proceso de donaciones de esos productos que no gustan a la distribución ni, probablemente, al consumidor. Necesitamos infraestructura, medios, logística… para poder donar, por ejemplo», señaló.
«Apoyamos el aprovechamiento del desperdicio mediante donaciones, pero que no le cueste al productor», afirmó, destacando la importancia de proporcionar los medios necesarios para que estas donaciones sean factibles.
Coordinación
Las cooperativas juegan un papel crucial en coordinar y facilitar acciones para reducir el desperdicio alimentario. Según Mougán, esto puede lograrse de varias maneras: influyendo en el comportamiento de los agentes de la cadena, diferenciando entre desperdicio y pérdida y distinguiendo entre lo evitable y lo no evitable; promoviendo campañas de sensibilización; recuperando y reutilizando productos, coproductos y subproductos agrícolas; luchando contra las prácticas comerciales desleales; marcando normas de comercialización y aceptando frutas y verduras de apariencia imperfecta, y aclarando el soporte logístico para las donaciones.
La reducción del desperdicio puede lograrse de varias maneras: influyendo en el comportamento de los agentes de la cadena, diferenciando entre desperdicio e pérdida y distinguiendo entre lo evitable e lo no evitable; promoviendo campañas de sensibilización; recuperando y reutilizando productos, co-productos y subproductos agrícolas; luchando contra as prácticas comerciales desleales; marcando normas de comercialización, aceptando frutas y verduras de apariencia imperfecta y aclarando el soporte logístico para las donaciones.
Mougán identificó varios aspectos de la ley que necesitan revisión. En particular, criticó la equiparación de pérdidas y desperdicios sin considerar factores incontrolables como el clima. «Hay aspectos de la ley que no nos gustan. La ley da la misma consideración a las pérdidas que a los desperdicios. Habría que dejar al margen las pérdidas», explicó.
Hay aspectos de la ley que no nos gustan. La ley da la misma consideración a las pérdidas que a los desperdicios. Habría que dejar el margen las pérdidas.
Para Mougán, la jerarquía de prioridades de la ley debería centrarse en la prevención, seguida de la provisión de medios para aprovechar mejor todas las pérdidas. Llamó la atención sobre la necesidad de claridad en la responsabilidad de la recolección y transporte en caso de pérdida.
También criticó las sanciones desproporcionadas que comparan grandes empresas con microempresas —«No nos gustan las sanciones sin proporción, comparando empresas que facturan auténticas millonadas relación la otras microempresas»— y apuntó la conveniencia de eximir a las pequeñas de sanciones severas. «Si ponemos en contra al productor, a quien produce los alimentos, no va a haber para nadie: ni para quien necesita las donaciones ni para el resto. Como no respetemos al productor, esto se cierra: hay un 5 % anual de bajas en la producción agrícola», advirtió.
Resulta, cando menos, curioso que estean liberados da obriga de doar os establecementos de igual ou menos de 1300 m2, cando en Galicia, segundo as nosas estimacións, poden supoñer máis do 90 % dos que existen. A quen lle imos aplicar a lei?
Otro de los puntos que suscita sorpresa para Mougán está relacionado con el tamaño de los establecimientos comerciales que están exentos de donar alimentos de los excedentes: «Resulta, cuando menos, curioso que estén liberados del deber de donar los establecimientos de igual o menos de 1300 m2, cuando en Galicia, según nuestras estimaciones, pueden suponer más del 90 % de los que existen. ¿A quién le aplicamos la ley, entonces?», se pregunta.
La intervención de Higinio Mougán destacó la necesidad de revisar el borrador y dotar la nueva ley de un enfoque equilibrado y pragmático, que tome en cuenta las realidades del sector y promueva una gestión eficiente y sostenible de los recursos.
La jornada «Desperdicio cero. Sostibilidade e soberanía alimentaria» logró reunir a representantes de la administración, consumidores, industria, investigación y distribución.
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