La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado el año 2025 como Año Internacional de las Cooperativas, bajo el lema: “Las cooperativas construyen un mundo mejor”. ¿De qué hablamos cuando mencionamos a las cooperativas en Galicia? ¿Cómo es el cooperativismo en Galicia? Muchas, sin duda muchas preguntas pueden hacerse las personas gallegas que conocen poco sobre las cooperativas, que no acaban de ver dónde están y quiénes son las cooperativas gallegas. Si la ONU ha declarado 2025 como el Año Internacional de las Cooperativas, será porque las cooperativas encierran cualidades beneficiosas para la sociedad que las hacen valiosas para la humanidad.
La implantación real en el territorio de las cooperativas agrarias gallegas
Existe una diferencia esencial entre las cooperativas y otros tipos de sociedades y empresas. Las primeras son una herramienta socioeconómica cuyo objetivo es ayudar y atender las necesidades económicas y sociales de una persona en su actividad, en nuestro caso agraria y/o ganadera. El fin último es que sus personas socias tengan una mejor posición económica y social, y que la cooperativa ofrezca servicios de calidad como empresa de la que la persona socia forma parte, consolidándose así un proyecto empresarial en torno a la persona, a los servicios recibidos y a su actividad económica o social.
Las estimaciones reflejan una facturación de las cooperativas en torno a los 1.500 millones de euros en 2024, sin contar la facturación entre cooperativas. Se trata de una facturación consolidada entre cooperativas de primer y segundo grado.
La dimensión real del cooperativismo agrario gallego
Es más difícil estimar la importancia económica de las sociedades de capital que son propiedad de cooperativas, gobernadas y controladas por ellas, y que comparten beneficios con las mismas. Según estimaciones de AGACA, las sociedades de capital con mayoría de capital propiedad de una o varias cooperativas, de forma directa o indirecta, superan los 700 millones de euros en facturación. No se dispone de datos para estimar la facturación consolidada de cooperativas y sus sociedades de capital, pero la suma simple de facturaciones supera los 2.300 millones de euros. Se sabe que el número de sociedades de capital activas propiedad, controladas y gobernadas por cooperativas supera con creces el medio centenar, y que su personal representa en torno al 50 % de los más de 6.000 trabajadores y trabajadoras de los grupos cooperativos gallegos.
Más de 180 millones de euros es el importe de los salarios de estas plantillas, la mayoría asentadas en pueblos rurales del interior despoblado de Galicia. Empleos de calidad, con mayor estabilidad que la media, vinculados al medio rural y a la producción agraria, que cuidan de la economía, las tradiciones y la cultura. A esto se suma el empleo indirecto, muy ligado a la actividad agrícola y ganadera: transporte, talleres, servicios profesionales, comercio e incluso restauración. La actividad agraria está estrechamente relacionada con la logística: millones de toneladas de pienso, leche, movimiento de animales, canales, productos de huerta, etc. Existen cooperativas donde las personas que trabajan en empresas que prestan servicios logísticos en exclusiva superan en número a quienes trabajan en la propia cooperativa.
Las cooperativas sufren una omisión o falta de atención estadística que resta visibilidad y presencia social, y limita su consideración como noticia en los medios de comunicación.
Los datos del último informe Ardán, editado por el Consorcio de la Zona Franca de Vigo, no recogen el impacto económico de las cooperativas, al no acceder a los datos del Registro de Cooperativas de Galicia. Cuando los periodistas locales evalúan la evolución de las empresas de una zona concreta, suelen olvidarse de las cooperativas. Por ejemplo, un conocido medio publicó el 13 de abril los datos de 2023 de las mayores empresas de la provincia de Lugo, sin mencionar a las dos principales cooperativas: Aira, que en 2023 facturó 203,6 millones de euros, ni la Cooperativa Lemos, con más de 36 millones de euros. Curiosamente, las sociedades de capital sí aparecen. Celega, de propiedad mayoritaria de la cooperativa Lemos, figura en el octavo lugar con 89,8 millones de euros facturados. Aira está entre los diez mayores generadores de empleo de la provincia, pero ni se menciona entre las cincuenta principales. Y así podríamos citar muchos otros casos.
Sociedades de personas
Las cooperativas contribuyen a la sostenibilidad y a la implantación económica, social y ambiental de la actividad agrícola y ganadera, y al mantenimiento de muchas explotaciones activas. Prestan valiosos servicios a la producción a través de parques de maquinaria, asistencia técnica, orientación productiva, etc. Las pequeñas explotaciones encuentran en ellas el aliado perfecto para crecer y ser sostenibles.
Las personas son el eje sobre el que gira la cooperativa: alrededor de 28.000 socios y socias, con una media de más de 100 personas por cooperativa, un 46 % mujeres. Se estima que la base social activa en producción agrícola y ganadera representa cerca de la mitad del total. ¿Y los socios inactivos? Sí, hay muchos, pero su número varía según la actividad y los hábitos de cada sector. Por ejemplo, en el sector vitivinícola apenas hay socios inactivos (menos del 1 %) y, si los hay, suele ser por motivos puntuales (enfermedad, baja, etc.).
En el vacuno de leche y carne es muy habitual que los socios y sus descendientes quieran seguir vinculados a la cooperativa, mantener la pertenencia al grupo social en el que desarrollaron su actividad. De hecho, la pérdida de socios activos en estas cooperativas ha superado el 5 % anual en los últimos años, pero la pérdida total de socios apenas alcanza el 1 %. Las cooperativas son sociedades de personas, y en este caso se crean vínculos que perduran. Estas personas desean seguir accediendo a servicios de calidad, competitivos y cercanos (economatos, tiendas agrarias, etc.). No es algo exclusivo de Galicia: incluso en Irlanda miles de personas participan en el capital social de sus cooperativas.
Igualdad de oportunidades
Según el estudio SAVES –Sistema de Asistencia Virtual para el Cooperativismo y la Economía Social–, con datos del Registro de Cooperativas de Galicia del año 2020 (https://agaca.coop/saves/), el 46,81 % de las personas socias en cooperativas agrarias eran mujeres. El 31,72 % de los miembros de los consejos rectores son mujeres. Solo el 19,85 % ocupa la presidencia, aunque este porcentaje sube al 34,93 % en las vicepresidencias.
No son datos que reflejen el nivel de igualdad deseable en materia de género, aunque muchas entidades están haciendo esfuerzos por mejorar. Por un lado, son los mejores datos de género del cooperativismo agrario en el conjunto de comunidades de España. Por otro, muestran el camino que aún queda por recorrer para lograr una igualdad efectiva.
El estudio SAVES destaca que cuanto más reciente es la cooperativa, mayor es la presencia de mujeres, y que cuanto más pequeña, mayor también es la participación femenina en cargos de decisión. En general, en las últimas décadas hay una mayor presencia de mujeres en puestos de dirección cooperativa. También es cierto que siguen existiendo techos de cristal que dificultan el acceso a los cargos de mayor responsabilidad. Además, los condicionantes sociales siguen recayendo sobre las mujeres, que en muchos casos asumen las responsabilidades familiares y domésticas por la escasa corresponsabilidad de sus parejas. El reto del cooperativismo agrario sigue siendo avanzar en conciliación como vía para alcanzar la igualdad efectiva en el ámbito cooperativo y en la gestión empresarial. Debemos avanzar en la eliminación de esos techos para que puedan alcanzar los mismos espacios en igualdad de condiciones.
Sectores clave de actividad agroganadera en Galicia
La principal producción ganadera de Galicia es la de vacuno de leche. La presencia cooperativa en la transformación y comercialización del sector es muy reducida. Solo dos cooperativas tienen cierto volumen: Clun y Aira, que entre ambas no alcanzan el 10 % de la leche producida en Galicia. Sin embargo, el sector lácteo es mucho más que transformación: en este ámbito, las cooperativas suministran alrededor del 50 % de los piensos y forrajes necesarios para las explotaciones, más del 40 % de los fertilizantes, además de maquinaria, asesoramiento técnico, etc. Podríamos citar más de un centenar de cooperativas vinculadas directa o indirectamente a este sector: Cobideza, Xallas, Lemos, Cusoviame, Perpetuo Socorro, Coreber, O Rodo, O Xeixo, Agraria Comarcal de Ordes…
El mayor grupo cooperativo gallego es Coren, que opera en el complejo sector cárnico, canalizando producción de carne de ave, cerdo, terneros, huevos camperos, etc. Llamamos complejo al sector cárnico porque incluso en países con fuerte presencia cooperativa en el sector lácteo, como Irlanda, no hay cooperativas en el sector cárnico. La cooperativa gallega Cogal es la mayor empresa comercial de carne de conejo de la península ibérica y una de las mayores de Europa.
Las bodegas cooperativas gallegas son un ejemplo a seguir en la estrategia de comercialización de productos agrarios. Lideran las ventas en casi todas las denominaciones de origen de Galicia, y donde no están presentes, son bien conocidos los problemas derivados de la falta de empresas con responsabilidad sectorial. Viños Barco, Viña Costeira, Martín Códax, Condes de Albarei, Viña Almirante, Paco y Lola, Bodegas Eidosela, Viña Moraima… todas son cooperativas. ¿Quién no conoce sus vinos? ¿Quién no se siente orgulloso de cómo llevan el 40 % del vino gallego a los mercados de aquí y del mundo?
En hortalizas, destacan cooperativas como Horsal o Porta do Río Miño. Erica Mel en la miel gallega. Quesos y requesones de A Capela, flores de Agroflor, carne ecológica de Biocoop, manzanas para sidra, y el sabroso Bico de Xeado, entre otros.
Más cooperativas gallegas
Este Año Internacional de las Cooperativas 2025 no solo se celebra en el ámbito agrario. El cooperativismo está presente en muchos otros sectores. Caixa Rural Galega es la única cooperativa gallega del ámbito financiero, con presencia en casi todas las grandes ciudades de Galicia, que ha superado con solvencia los escenarios financieros adversos de los últimos años. Recordemos que han desaparecido todas las entidades financieras de capital gallego.
Caixa Rural Galega y las secciones de crédito, junto con otras pequeñas iniciativas sociales, son lo que queda del sector financiero gallego. Las cooperativas de transporte han demostrado su eficacia y solidez como fórmula democrática para agrupar a muchos pequeños transportistas autónomos conscientes de que la unión hace la fuerza y mejora su competitividad.
El grupo más numeroso son las cooperativas de trabajo asociado, aunque con escasa presencia en el ámbito industrial. Destacan Maier Ferroplast (automoción) y Montelnor (instalaciones de telecomunicaciones). Pero estas cooperativas también están presentes en el ámbito de los servicios personales, asesoría, cultura, educación, etc. Son cientos de cooperativas, en su mayoría con menos de diez socios.
Hay grandes cooperativas que no son reconocidas como tales en otros ámbitos. Algunas de las más conocidas son Las Rías (central de compras de ferretería), Amegrove (comercialización de mejillón en la Ría de Arousa) o Cofano (coches para farmacias).
Es momento de unir esfuerzos para aumentar el conocimiento de las cooperativas en la sociedad, animando a las administraciones a seguir trabajando con ambición.
Celebración del Año Internacional en Galicia
El pasado 3 de abril, el Pleno del Consello Galego de Cooperativas aprobó la Declaración del Cooperativismo Gallego por el Año Internacional de las Cooperativas 2025, así como las acciones a desarrollar durante esta conmemoración. La relevancia de este manifiesto se trasladó a principios de mayo al Parlamento de Galicia, donde fue suscrito por todos los grupos y leído en sesión plenaria. El Consello Galego de Cooperativas está presidido por el conselleiro de Emprego, Comercio e Emigración, José González, y la presidenta de AGACA, Carmen Rodríguez, ocupa la vicepresidencia.
En este contexto, el consejo rector de AGACA subraya la importancia de demostrar que el cooperativismo no solo es una realidad actual, sino también un camino de futuro para las nuevas generaciones, con una dimensión económica y social comparable a la de los países más desarrollados de nuestro entorno. Es el momento de unir esfuerzos para incrementar el conocimiento sobre las cooperativas y animar a las administraciones a continuar el trabajo iniciado.
En AGACA estamos plenamente comprometidos a contribuir, en todo lo que esté en nuestras manos, a que esta misión conjunta se lleve a cabo y sea efectiva para el crecimiento del sector agrario y cooperativo gallego. Sabemos que solo se puede amar aquello que se conoce y se reconoce, y ese es el mejor legado que podemos construir para el futuro.
DECLARACIÓN DEL COOPERATIVISMO GALLEGO POR EL AÑO INTERNACIONAL DE LAS COOPERATIVAS 2025
El Consello Galego de Cooperativas, órgano consultivo y representativo del cooperativismo en Galicia, desea hacer pública, mediante la presente declaración, su satisfacción por la decisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de declarar este año 2025 como AÑO INTERNACIONAL DE LAS COOPERATIVAS, bajo el lema —que hacemos nuestro—: “Las cooperativas construyen un mundo mejor”.
En Galicia, una comunidad con un marcado carácter rural, este modelo organizativo no solo promueve la igualdad de oportunidades, sino también la inclusión, reafirmando su compromiso con la equidad y la gobernanza democrática, especialmente en los últimos años, marcados por una notable complejidad.
En este sentido, entendemos esta declaración como un logro, resultado del esfuerzo conjunto de las propias cooperativas gallegas, de sus asociaciones representativas, así como de las instituciones públicas competentes, que han venido trabajando de forma coordinada para fortalecer y consolidar este modelo empresarial.
Sin duda, las cooperativas —ya sean de crédito, de transporte, agrarias o de trabajo asociado, entre otras— representan una fuerza clave en el tejido económico y social de nuestra comunidad. Son esenciales para nuestro desarrollo integral y permiten dar respuesta a los retos más actuales mediante iniciativas cooperativas innovadoras, demostrando que es posible conjugar el progreso económico con el respeto ambiental.
Los nuevos retos del cooperativismo pasan por fomentar un nuevo impulso entre la juventud, disponer de un mayor respaldo institucional para acceder a financiación y alcanzar una mayor dimensión. Todo ello contribuirá a reforzar su peso dentro de la economía social, garantizando un relevo generacional exitoso y promoviendo alianzas de intercooperación que faciliten el acceso a los fondos Next Generation, que priorizan los proyectos de economía social, sostenibilidad e innovación, en los que las cooperativas están llamadas a desempeñar un papel protagonista.
Asimismo, el apoyo de las administraciones es evidente a través de las herramientas que ponen a disposición de las distintas familias de la Economía Social los objetivos de la Estrategia Gallega de Economía Social Horizonte 2027. Los diferentes formatos de ayuda de las administraciones autonómica y local allanan el camino hacia su modernización, favoreciendo su arraigo en el territorio.
En esta misma línea, con motivo del Año Internacional de las Cooperativas 2025, tanto el Consello Galego de Cooperativas como el conjunto del movimiento cooperativo gallego se comprometen a la promoción del cooperativismo entre la ciudadanía, al impulso de la colaboración público-privada, al fomento del emprendimiento cooperativo, a la mejora continua en la gestión y gobernanza de las cooperativas, así como al apoyo y consolidación del cooperativismo a través de las políticas públicas, contribuyendo al mismo tiempo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Para alcanzar dicho fin, esta declaración pretende ser un llamamiento a la celebración de esta conmemoración, así como una invitación a trabajar conjuntamente para que Galicia sea ejemplo y referente global en el ámbito del cooperativismo, demostrando que las cooperativas son clave para construir un futuro más justo, sostenible y equitativo.




