Después de la pandemia de la Covid19 ciertos hábitos de consumo de vino cambiaron, incrementándose el consumo de vinos blancos en detrimento de los tintos. ¿Cómo abordaron este problema los productores de vino gallegos?
En cuanto al papel de las cooperativas, observamos que allí donde tienen actividad ayudan a modificar la oferta productiva valorizando las uvas de las personas socias; las comarcas sin cooperativas están más próximas al desastre comercial y al inmovilismo impulsado por sus líderes locales.
La bodega Vinos Barco es una referencia en el sector de los vinos tintos en Galicia. Hablamos con su director comercial, Alfredo Vázquez, para conocer su visión sobre esta crisis.
«Hace unos seis o siete años ya se percibía una tendencia de cambio en el consumo de vinos tintos a blancos. Creo que los motivos principales se relacionan con el cambio climático, porque las temperaturas subieron y la gente quiere los vinos frescos y con el acceso de la mujer y de la gente joven al consumo de vino, prefiriendo vinos más fáciles de beber», señala el director comercial.
Preguntado por el calado del consumo del vino mencía, Alfredo apunta la que el mercado más importante siempre fue interno, dentro de Galicia: «En estos momentos tenemos el problema de que están entrando vinos de otras DO de España a precios muy bajos, ya que hay un gran excedente de vino tinto. Cuando el consumidor va al súper busca lo más económico, por eso nos vemos obligados a hacer acciones continuamente si queremos vender, perdiendo margen. Si no lo hacemos así, nos veríamos en una situación similar a la que están pasando en otras DO gallegas».
Propusimos a nuestros socios injertar
viñas de mencía y pasarlas a godello.
Les facilitamos todos los trámites para
evitarles gestiones y no tener que adelantar
dinero. Fue un éxito.
Una de las soluciones adoptadas por la bodega fue la de animar a sus socios y socias a apostar por la variedad blanca godello, actualmente muy demandada: «Ante esta situación nos dimos cuenta de que era necesario tomar medidas, por lo que les propusimos a nuestros socios injertar viñas de mencía y pasarlas la godello. Hicimos un planteamiento para poder facilitar todos los trámites y que el socio o socia no tuviera que realizar ningún tipo de gestión ni adelantar el dinero para realizar la transformación del viñedo.
Buscamos una empresa que realizara las diligencias administrativas y de campo. La cooperativa financió el gasto íntegro, así, el primer año, el socio no tendría que pagar nada y los gastos ocasionados se amortizarían en los tres años siguientes. Este plan tuvo una gran aceptación entre la base social, y ya lo realizamos dos años.
De no haberse tomado esta decisión, la situación hoy sería complicada y nos encontraríamos con una cantidad importante de vino tinto a la que sería difícil darle salida».
La cooperativa toma esta decisión pensando en todos los viticultores: «Si el pequeño agricultor hubiese tenido que ir por libre, creo que no lo habría hecho y las viñas quedarían abandonadas.
Opino que los pequeños viticultores deben asociarse para poder tomar decisiones que les permitan adoptar acciones para poder salvar sus viñas. Por separado lo tienen muy difícil», concluye Alfredo.




