- Los continuos ataques de lobos al ganado están provocando numerosos daños en las explotaciones ganaderas gallegas.
- En este contexto, la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (AGACA) solicita a la Dirección General de Patrimonio Natural de la Xunta de Galicia que tome medidas para prevenir ataques y revisar el sistema de indemnizaciones para adaptarlo a las necesidades reales.
La Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (AGACA) ha enviado esta mañana una petición a la Dirección General de Patrimonio Natural de la Xunta de Galicia en la que insta a no ignorar los problemas derivados de la abundante presencia de lobos en algunas comarcas gallegas, que provoca daños directos al matar ganado, pero también indirectos al reducir la producción del que sobrevive en las explotaciones, que ve su bienestar afectado.
En concreto, se están detectando numerosos ataques de lobos a explotaciones ganaderas que tienen sus correspondientes vallas. Los lobos comienzan a pasear cerca de las personas, observando constantemente a los animales y buscando un momento oportuno en la oscuridad de la noche para atacar. Básicamente, atacan y matan a las vacas enfermas o preñadas y a sus crías más jóvenes. La prensa recoge testimonios de regiones donde los lobos llegan a comer en los contenedores de basura de las aldeas, con estimaciones de manadas de más de 20 ejemplares.
Desde las cooperativas agrarias socias de AGACA entendemos que hay que gestionar este grave problema de sobrepoblación de lobos. El lobo en Galicia no es una especie en peligro de extinción, sino que está en clara expansión, y hay que abrir un nuevo sistema de conservación donde la gestión de las manadas permita la convivencia y el bienestar del ganado y reduzca los posibles riesgos para la población.
Cabe señalar que el necesario bienestar animal de las vacas se ve brutalmente afectado por la proximidad del lobo: temiendo por sus vidas, se ponen muy nerviosas, reducen su tiempo de pastoreo y su consumo de alimento, lo que afecta a su producción media. Las vacas lecheras que son atacadas reducen su producción en litros/día, las vacas de carne y lecheras tienen más problemas para quedar preñadas o dejan de quedarse, y los terneros atacados reducen mucho su consumo y no ganan peso. Ni la Administración ni las compañías de seguros agrarios cubren estas pérdidas.
A modo de ejemplo, las comarcas de Ordes, Arzúa, Deza-Tabeirós y A Mariña Lucense sufren periódicamente ataques y daños, porque concentran muchos lobos, que también fuerzan la desaparición de los caballos salvajes.
En el medio rural nadie propone el exterminio de ninguna especie, y menos del lobo. Pero la superpoblación no es soportable para los habitantes y conservadores reales del medio rural. Animamos a la Consellería de Medio Ambiente y Cambio Climático a trasladar esta grave situación al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico y a la Comisión Europea.
Solicitamos que se tomen medidas inmediatas para controlar la superpoblación de lobos en Galicia. Esta carga de fauna favorece el abandono de las pequeñas explotaciones e impide la correspondiente extensificación de la actividad ganadera, limitando brutalmente el bienestar de las vacas, cabras, ovejas y caballos que la propia Unión Europea aconseja y protege a los ganaderos.
Por último, las indemnizaciones son claramente insuficientes. Indemnizar sólo el ganado muerto cubre un porcentaje muy pequeño del daño causado por el lobo. Si las vacas están constantemente sometidas al estrés del lobo reducen la producción, y este daño debe cubrirse de forma integral. Ganaderos y ganaderas no tienen que soportar solos el coste de mantener la fauna salvaje: este coste debe ser soportado por toda la sociedad.
Urge que los responsables de la fauna salvaje tomen medidas inmediatas, no ignoren la gravedad del problema, revisen el sistema de compensación de las explotaciones ganaderas atacadas y se paguen rápidamente los daños reales que sufren.
Esperamos soluciones que trasladar a ganaderos y ganaderas y a la población rural afectada.



