La gestión y uso eficiente de estiércoles y purines como fertilizantes orgánicos en los cultivos es el mejor ejemplo de economía circular que lleva siglos produciéndose en Galicia. Por eso, Galicia dispone del mayor porcentaje de tierras con la mayor composición orgánica de España. Podemos sentirnos orgullosos de nuestra contribución al medio ambiente, a la fijación del carbono en la tierra: somos líderes destacados en España. Los purines de la ganadería no son los típicos residuos industriales y urbanos de los que debemos desprendernos, incómodos, difíciles de gestionar, cargados de metales pesados… Los purines, la veces molestos por el olor, son un subproducto de la ganadería con una importante utilidad agronómica como fertilizante. Los estiércoles y purines, con diferente composición fertilizante según la especie de la que procedan, contienen nutrientes esenciales para las plantas como el nitrógeno, el fósforo y el potasio, así como nutrientes secundarios como el hierro, el manganeso y otros.
El uso de fertilizantes inorgánicos, muchos de ellos elaborados a partir del petróleo y/o gas natural, supone un coste muy elevado para la economía y para el medio ambiente, con alto coste en la emisión de gases efecto invernadero. Por ejemplo, los especialistas afirman que el uso de urea sintética desprotegida como fertilizante en la agricultura dispara el cálculo de las emisiones de CO2 a niveles muy elevados, insostenibles.
Un uso acomodado de estiércoles y purines ayuda a reconstruir terrenos agrícolas, mitigando la desertización al tiempo que favorece el empleo de menos fertilizantes químicos, con mucho mayor coste y peligrosa problemática ambiental. La fertilización es uno de los costes más importantes en producciones como el maíz forrajero o praderas, pues necesitamos nutrir la tierra para lograr los cultivos. Desde el punto de vista económico, el buen uso de los purines como fertilizante orgánico ahorra muchos millones de euros en Galicia.
Es cierto que se debe seguir mejorando la aplicación racional de los olfativamente molestos purines en las tierras agrarias, claves para optimizar los beneficios de las granjas. Debemos tener idóneas fosas de purines con dimensiones suficientes. Es muy importante que las aplicaciones de purín se hagan con las condiciones climáticas idóneas; que se cumplan las normas racionales que limitan los excesos de purín con la finalidad de evitar la contaminación difusa producida por los nitratos en las aguas. Siempre que se pueda, deberían poder usarse en la aplicación sistemas que permitan localizar el purín, para contribuir también a la reducción de las emisiones de amoniaco a la atmósfera.
Segundo a FAO, el 50% de los fertilizantes que se usan en el mundo son de origen animal, en forma de deposiciones que quedan nos pasteros o en forma de estiércoles y purines aplicados en las tierras de cultivo. Los estiércoles y purines adecuadamente aplicados son esenciales para reducir el uso de fertilizantes químicos de síntesis con la finalidad de alcanzar producciones sostenibles.
Pese a quién le pese, en Galicia ni la carga ganadera ni la producción de nitrógeno procedente de los purines y estiércoles superan los límites contaminantes que establecen las normativas, pero urgen apoyos a las inversiones para mejorar y optimizar su uso, clave para mantener un sector agrario y ganadero vivo y competitivo y frenar el abandono. Todos sabemos que el problema del nitrógeno en las aguas procede, en general, de la falta de depuración de las aguas residuales de las viviendas e industria. Esperemos que las autoridades sean consecuentes.




