La diversidad de cooperativas agroalimentarias, incluso la dimensión, su creciente carácter empresarial y el peso específico en la agroindustria son algunos de los elementos diferenciales que ya caracterizan a las cooperativas agrarias gallegas. Sin embargo, debemos seguir esforzándonos más para que las empresas cooperativas agrarias ocupen el lugar que les corresponde en una sociedad avanzada y desarrollada, como la que aspiramos a construir en Galicia. Sabemos que una de las características más singulares e importantes de toda cooperativa agraria es su arraigo en el territorio y en la comunidad: forma parte de la sociedad rural con futuro.
Tuvieron que pasar varios lustros para
que las cooperativas fuesen ganando
interlocución en diferentes ámbitos a
través de AGACA.
Tuvieron que pasar varios lustros para que las cooperativas fuesen ganando interlocución en diferentes ámbitos a través de AGACA. No vamos a olvidar que nos pusieron, y siguen poniendo, bastantes dificultades para participar en estructuras relacionadas con el sector agroalimentario. La cooperativa es sinónimo de democracia en el mundo empresarial, y eso debe ser visto como una importante aportación a la sociedad.
La cooperativa es sinónimo de democracia en el mundo empresarial.
El cooperativismo agroalimentario es un aliado imprescindible para responder de forma innovadora a los grandes retos del presente y futuro de la agroindustria de Galicia. En estos últimos años asistimos a una transformación de la empresa cooperativa agroalimentaria que, sin perder fortaleza, supo, y está sabiendo, adaptarse a los grandes retos del presente y del futuro.
El cooperativismo es la alternativa a la economía tradicional y está siendo puesto en valor como modelo a seguir desde diferentes ámbitos, ya no como algo poco interesante, sino como organización necesaria y útil. Distintos indicadores que miden la viabilidad y sostenibilidad de las explotaciones familiares, las diferencias de precios entre agricultores y ganaderos, las desigualdades y la desaparición de explotaciones avalan que la existencia de cooperativas agrarias en el rural repercute muy positivamente en nuestro entorno agrario y rural. Cada vez hay más comarcas gallegas donde no se puede entender su desarrollo económico sin las empresas cooperativas agrarias.
Las cooperativas son reguladoras de los mercados, adaptándose a los cambios con los apoyos precisos. Con todo, si quieren llegar a ser un referente más allá de nuestras fronteras, deben seguir esforzándose en identificar y anticiparse a las nuevas exigencias de los mercados ofreciendo productos de calidad y adaptando su propuesta de valor a los mercados de referencia de fuera de Galicia. Las cooperativas ofrecen condiciones y medios excepcionales para generar respuestas eficaces y propias del contexto cambiante y de los retos de futuro.
Sabemos que las cooperativas están en constante proceso de profesionalización, de captación de talento para los órganos de decisión. La innovación en susu actividades y en los servicios que prestan en asesoramiento es fundamental para la sostenibilidad de muchos socios y socias. Uno de los retos es fortalecer su posición en la cadena de valor, desde la recogida o entrega del producto de la persona socia hasta la entrega de los productos finales a la persona consumidora. Por eso, la fórmula cooperativa es lo más adecuado a la misión de las empresas propiedad de los agricultores y ganadeiros y es la fórmula jurídica más alineada con sus valores.





